Caso de IA
Un agente de IA en WhatsApp conectado a tu sistema
No un bot de preguntas frecuentes: un agente que consulta el saldo real del cliente, el estado de su pedido o la existencia de un producto, agenda una cita, y pasa la conversación a una persona cuando hace falta.
Qué resuelve
La diferencia está en qué puede consultar, no en qué puede decir
Casi todos los chatbots de WhatsApp hacen lo mismo: contestar preguntas frecuentes con un texto escrito de antemano. Eso resuelve el horario y la dirección, y nada más. Las preguntas que de verdad llegan son otras: «¿cuánto debo?», «¿ya salió mi pedido?», «¿tienen el repuesto?», «¿me puede dar cita el jueves?».
Ninguna de esas se responde con un texto fijo: hay que ir a buscar el dato. Por eso este agente se conecta a tu sistema y consulta en el momento, con el cliente identificado. Eso es lo que lo vuelve útil, no que use inteligencia artificial.
La segunda parte es igual de importante: qué hace cuando no sabe. Se configura para responder solo con la información de tu empresa y para decir que no sabe en lugar de inventar, y para pasar la conversación a una persona cuando la consulta se sale de su alcance, cuando el cliente lo pide o cuando se nota molesto. Quien recibe ve todo el historial, no empieza de cero.
Fuera de horario el agente sigue atendiendo lo que puede resolver y deja anotado lo demás para la mañana siguiente, con el contexto completo. Ese suele ser el primer ahorro visible.
| Consulta de saldos | Del cliente identificado |
|---|---|
| Estado del pedido | En tiempo real, desde tu sistema |
| Existencias y precios | Lo que hay y a cuánto |
| Agenda de citas | Con disponibilidad real |
| Respuestas de empresa | Solo con tu información |
| Cuando no sabe | Lo dice y escala |
| Paso a una persona | Con el historial completo |
| Fuera de horario | Atiende y deja el pendiente |
| Registro | Toda conversación queda guardada |
| Canal | API oficial de WhatsApp Business |
| Precio | Por alcance |
Cómo empieza
Primero las veinte preguntas reales
El alcance no se inventa: sale de leer lo que tus clientes ya preguntan en el WhatsApp que tienes hoy.
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01
Auditoría de conversaciones
Revisamos las consultas reales de las últimas semanas y las agrupamos. Casi siempre, veinte preguntas cubren la mayor parte del volumen, y esas son las que el agente tiene que resolver bien.
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02
Propuesta por escrito
Qué va a poder consultar, qué no, cuándo escala y a quién. Alcance, plazo y precio antes de cobrar.
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03
Arranque con freno de mano
Empieza atendiendo un tipo de consulta, con una persona revisando lo que contesta. Se amplía cuando el registro demuestra que responde bien, no antes.
El canal es la API oficial de WhatsApp Business, que es la única forma de hacerlo sin arriesgar el número de la empresa. Meta cobra aparte por las conversaciones, según su propia tarifa: ese costo no es nuestro y conviene tenerlo claro desde el principio. Cuéntanos qué te preguntan tus clientes
Qué preguntar antes de contratar
Tres preguntas que ahorran meses
¿De dónde saca lo que responde? Si la respuesta es «de internet» o «del modelo», va a inventar. Tiene que responder con tu información y con lo que consulte en tu sistema, y nada más.
¿Cuándo pasa a una persona, exactamente? Debe estar definido por escrito: cuando no sabe, cuando el cliente lo pide, cuando se repite la misma pregunta sin resolverse. Un agente que nunca escala acaba costando clientes.
¿Queda registro de todo? Cada conversación tiene que poder revisarse después, para medir qué resolvió y para corregir lo que contestó mal. Sin registro no hay forma de mejorarlo ni de auditarlo.
Preguntas frecuentes
Lo que nos preguntan sobre el agente de WhatsApp
¿Necesito la API oficial de WhatsApp?
Sí. Es la única forma de conectar un sistema a WhatsApp sin arriesgar que el número quede bloqueado, y es lo que permite tener varias personas atendiendo el mismo número. Meta cobra aparte por las conversaciones según su propia tarifa, que cambia: ese costo va directo a ellos y no pasa por nosotros. Nosotros ayudamos con el trámite de alta.
¿Se puede equivocar?
Puede, y por eso se diseña para equivocarse de la forma menos cara: responder solo con tu información, decir que no sabe en lugar de inventar y escalar a una persona cuando algo se sale de su alcance. Lo que no vamos a prometer es que acierte siempre; lo que sí es que todo queda registrado y se corrige.
¿Reemplaza a mi equipo de atención?
No, y vendérselo así es como estos proyectos terminan mal. Lo que hace es quitarle de encima las consultas repetidas —saldo, estado del pedido, horario, existencia— para que el equipo atienda lo que necesita criterio. Fuera de horario sí cubre un hueco que hoy nadie cubre.
¿Puede tomar pedidos o cobrar?
Puede armar el pedido y dejarlo registrado para confirmar, que es lo que recomendamos al inicio. Cobrar dentro del chat es posible con una pasarela, pero conviene dar ese paso cuando el agente ya demostró que entiende bien los pedidos, no el primer día.
¿Cómo sabe quién le escribe?
Por el número, contra tu base de clientes, y si hace falta se confirma con un dato más antes de dar información sensible como un saldo. Qué se puede consultar sin identificar y qué no se define contigo en la propuesta.
¿Sirve para agendar citas?
Sí, contra la disponibilidad real de la agenda, no una lista de horarios fijos. Es uno de los usos que mejor funcionan en clínicas, talleres y servicios, porque la consulta llega a toda hora y la respuesta es inmediata.
¿Y si prefiero que solo escriba a quien ya es cliente?
Se configura así. También se puede limitar a ciertos horarios, a ciertos tipos de consulta o a una lista de números mientras se prueba. Empezar cerrado y abrir después es el camino que menos sustos da.
¿Cuánto cuesta y cuánto tarda?
Se cotiza por alcance después de revisar tus conversaciones. Lo que mueve el precio es con cuántos sistemas tiene que hablar el agente, no cuántos mensajes recibas. Aparte va lo que Meta cobre por conversación. El precio y el plazo quedan por escrito antes de empezar.
Cuéntanos qué necesitas resolver
Escríbenos por WhatsApp con el detalle de tu proyecto y te preparamos una propuesta. Si prefieres, llámanos o mándanos un correo.