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Siete errores al contratar una página web

Casi todos los problemas empiezan en la contratación, no en el diseño. Las preguntas exactas que conviene hacer antes de pagar.

Casi todos los problemas con una página web no empiezan en el diseño: empiezan en la contratación. Son preguntas que no se hicieron a tiempo y que un año después ya no tienen arreglo barato.

Estos son los siete que más vemos, con la pregunta exacta que los evita.

1. No preguntar de quién es el dominio

Si el dominio queda registrado a nombre del proveedor, la dirección de tu empresa no te pertenece. El día que quieras cambiar de proveedor lo vas a descubrir en el peor momento.

Pregunta: ¿el titular del dominio va a ser mi empresa? Pídelo por escrito.

2. Pagar todo por adelantado sin alcance escrito

Sin un documento que diga cuántas secciones, qué incluye y qué no, la discusión al final es palabra contra palabra. No hace falta un contrato de veinte páginas: basta una lista de lo que se va a entregar.

Pregunta: ¿me pasas por escrito el alcance, el precio y los tiempos antes de pagar?

3. No pedir los accesos

Al terminar el proyecto deberías tener acceso al panel del hosting, al registrador del dominio y al administrador del sitio. Si no los tienes, no controlas tu propia web.

No se trata de desconfianza. Se trata de que si mañana no localizas a tu proveedor, tu empresa siga funcionando.

4. Confundir el diseño con el contenido

Muchos proyectos se atrasan meses y la culpa no es del diseñador: es que los textos, las fotos y la lista de servicios nunca llegaron. El diseño es el recipiente; lo que va dentro lo tiene que dar la empresa.

Pregunta: ¿qué material necesitas de mi parte y para cuándo? Lo desarrollamos en qué necesitas tener listo antes de empezar.

5. Aprobar todo desde la computadora

La mayoría de tus clientes va a entrar desde el celular. Si el sitio se revisó solo en una pantalla grande, los problemas aparecen justo donde está el tráfico real.

Pregunta: ¿puedo ver cómo queda en teléfono antes de aprobarlo?

6. No preguntar qué pasa el segundo año

El precio de construir y el de mantener son distintos. Si nadie menciona la renovación, la sorpresa llega a los doce meses. Lo tratamos en cuánto cuesta mantener un sitio web al año.

7. Elegir solo por precio

La cotización más barata suele serlo porque deja fuera algo: el mantenimiento, los respaldos, el soporte o el segundo año. No es que sea mala fe; es que se cotizó menos trabajo.

Compara qué incluye cada una, no cuánto cuesta cada una. Dos números parecidos pueden ser servicios completamente distintos.

La regla corta

Si un proveedor responde estas siete preguntas sin incomodarse y te lo deja por escrito, es buena señal. Si esquiva la del dominio, es la única respuesta que necesitas.

En nuestros proyectos el alcance, el precio y los tiempos van por escrito antes de cobrar nada, y el dominio queda a nombre de tu empresa. Así trabajamos el diseño web.

Diseño de páginas web

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