Dominios
Qué pasa si no renuevas tu dominio a tiempo
El calendario que sigue un dominio vencido, cuánto tiempo tienes para recuperarlo y por qué el correo se cae antes que el sitio.
Un dominio vencido no se apaga de golpe ni se pierde para siempre al día siguiente. Sigue un calendario con etapas, y saberlo es la diferencia entre recuperarlo pagando la renovación normal o pagar mucho más —o no recuperarlo.
Lo primero que se cae es el correo
Casi todo el mundo cree que lo primero en fallar es el sitio. En la práctica el golpe más caro es el correo: las direcciones con ese dominio dejan de recibir, y quien te escriba recibe un rebote. No hay aviso, no hay copia y ese mensaje no se recupera después.
Si tu empresa cotiza por correo, cada día de dominio caído es negocio que se pierde sin que te enteres.
Las etapas de un dominio vencido
- Vencimiento. El dominio deja de funcionar: se cae el sitio y se cae el correo. Todavía es tuyo y renovarlo cuesta lo normal.
- Periodo de gracia. Semanas en las que aún puedes renovar al precio de siempre. Es la ventana buena y la más corta.
- Periodo de redención. Sigue siendo recuperable, pero con un recargo bastante mayor que la renovación normal.
- Liberación. Vuelve al mercado y lo puede registrar cualquiera.
Los plazos exactos cambian según la extensión: no es igual un .com que un .com.gt. Lo que no cambia es el orden ni el hecho de que cada etapa sale más cara que la anterior.
Lo que pasa si alguien más lo registra
Ahí se acabó. Hay dominios vencidos que compran empresas que se dedican a eso, precisamente porque ya tienen visitas y enlaces. Recuperarlo entonces deja de ser un trámite y pasa a ser una negociación en la que no tienes ninguna ventaja.
Perder el dominio no es perder una dirección: es perder el correo de la empresa, lo que Google tenía indexado y todo enlace que alguien te haya puesto en años.
Por qué se vence un dominio que sí se quería renovar
Casi nunca es por descuido con el pago. Suele ser por esto:
- El aviso de renovación llega a un correo que ya nadie revisa.
- El dominio quedó registrado a nombre del proveedor anterior, no de la empresa.
- La tarjeta guardada venció y el cobro automático falló en silencio.
- Nadie sabe quién es el responsable de renovarlo.
Cómo evitarlo
Tres cosas resuelven el noventa por ciento. Que el dominio esté a nombre de tu empresa, no del proveedor. Que el correo de contacto sea uno que alguien lea de verdad. Y que la renovación esté a cargo de quien administra tu servicio, no de una tarjeta olvidada.
En nuestros planes el dominio se registra a nombre de tu empresa y la renovación va incluida en el servicio anual, así que no depende de que alguien se acuerde. Así funciona el hosting.